sábado, 27 de junio de 2009
Publicado por PoetaRamon @ 16:47
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M.C. ESCHER: LA METAFÍSICA DE LO IMPOSIBLE 

 

Si acudiésemos a una vieja enciclopedia o a algún moderno google.es con la finalidad de definir el arte, de saber qué es con exactitud, muchas y variadas serían las respuestas. Las habría complicadas de entender, y otras muy fáciles a la inteligencia. Se hablaría de lo sublime, la emoción, los sentimientos, habilidades, provocación, inconformismo, descubrimiento… Probablemente sea todo eso y mucho más, bien tomado cada término individualmente o en conjunto. Pero el arte tiene también mucho de búsqueda de lo imposible, de tratar de plasmar esos sueños que muchas veces nos asedian y que parecen conformar una realidad paralela a la que habitamos y modelamos con las manos e inteligencia. Y es que hay ocasiones en las que percibimos otros mundos, realidades nada tangibles pero que se presentan ante nuestra asombrada mirada como muy reales. Tremenda contradicción. Dalí, Miró, Munch y el propio Goya transitaron esos caminos para dejarlos plasmados en su pintura. En esta línea está M.C. Escher, el artista holandés al que hemos dedicado nuestra revista mediante la recopilación de parte de su obra para ilustrarla.

        Maurits Cornelis Escher impresiona. Desde pequeños nos enseñaron que tres eran las dimensiones: ancho, alto y largo. Sin embargo, al contemplar sus dibujos y grabados comprobamos que cada una de estas dimensiones se descompone en otras tres, y así hasta posibilitar planos y realidades que son difícilmente abarcables por la mente. Para entenderla hay que acudir a la intuición y al subconsciente, sólo ahí cabe la posibilidad de concebir como una figura plana (un cuadrado, un triángulo, un pentágono…) que parece repetirse hasta la infinitud como si fuese un mosaico árabe, va cambiando su forma en cada milímetro de su contorno hasta acabar despegándose del papel para alcanzar la forma de un ave que levanta intrépida el vuelo hasta colocarse por encima de las nubes y contemplar el mundo con la armonía y majestuosidad de un ángel; o convertirse en un pez que se adentra en las profundidades más intrínsecas del yo; o en ambos a la vez: aire y agua y en medio la tierra, nosotros mismos, que contemplamos impávidos el origen de los sueños, la misma creación.

        He denominado este artículo como “Metafísica de lo imposible” porque observando su obra he sentido como si trascendiese este mundo de realidades palpables por el que deambulamos los hombres para adentrarme en un universo poblado del desosiego que producen muchos sueños. En ellos, como si fuese una metamorfosis salida de algún espíritu kafkiano, nos podemos convertir en sinuosas serpientes, en espíritus que revelan la substancia de la inmortalidad o en inamovible roca que sin embargo tiene conciencia como para sufrir por su realidad. Escher aseguró que se encontraba más cerca de las matemáticas que de los artistas. Aparentemente sí, pero basta con observar repetidamente su rostro, que el autorretrató en numerosas ocasiones, para advertir que debajo de la aparente geometría de sus grabados y dibujos hay mucho más, ahí está el origen de la fantasía que hizo posible el sueño y la angustia. Su obra nos lleva a meditar, aunque sepamos de antemano que poca avanzaremos por ese camino. Porque para abarcarla, entenderla y explicarla es imprescindible el desasosiego de la libertad y sus prisiones. Observando así sus composiciones comprobamos como el rectángulo del papel se divide en múltiples formas que, casi sin darnos cuenta, van adquiriendo volumen. Esto sucede en “Manos dibujando”. Parecen surgir de la nada, casi esperamos ver aparecer el cuerpo del que proceden, pero no, el lápiz que blanden a modo de desafiante espada vuelve a adentrarse en el papel, allí se pierde para milagrosamente volver a surgir aferrado a una segunda mano que ya se intuía en la primera. Se forma así un misterioso círculo en el que se pierde y regenera sin solución de continuidad la avidez de los hombres, su ansia de libertad y la claustrofobia en la que tantas veces la encierra.


Ramón LUQUE Sánchez

 


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