
(Portada del libro "Exilio desde dentro", galardonado con el premio "El Olivo" de Jaén.)
CRÍTICA LITERARIA:
PASIONARIO ISLEÑO de Juan Rafael Mena Coello
PorRamón Luque Sánchez
Juan Mena acaba de reeditar su PASIONARIO ISLEÑO. Lo hace dentro de la colección poética de la Tertulia de Letras y Artes Río Arillo, que va ya por su séptimo número. El poemario supone, como puede deducirse del título, un recorrido porla Semana Santa isleña, a la que el poeta rinde un emocionado homenaje. El libro se publicó por primera vez el año 1990, gracias al patrocinio, como confiesa él autor en la introducción, de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, María Santísima de la Piedad y Santa Mujer Verónica de San Fernando.
El soneto es la estrofa que más utiliza, aunque también hay un emocionado romance, dedicado a los cargadores de La Isla, y unas intensas Letanías, escritas en pareados, que exaltan a María Santísima de los Dolores. El libro supone un recorrido por cada uno de los días de la Semana Santa y pasos que la hermosean. Especialmente mima la madrugá y a la cofradía señera de esan oche, la de Jesús Nazareno,a cuyo paso dedica varios poemas. Así, el titulado "Nazareno", compuesto por tres rotundos sonetos. Al segundo de ellos, "El recorrido", pertenece este terceto: "¿Qué boca isleña no te ha pronunciado, / Jesús, qué corazón no te ha llamado/ o te lleva escondido en la memoria?"
Los versos que integraron la primera edición vienen ahora acompañados de unal ograda ampliación, son poemas publicados en SAN FERNANDO INFORMACIÓN a lo largo de estos últimos años. En esta segunda parte, en la que se advierte una sutil evolución del autor, junto al soneto, Juan Mena recurre a la décima, estrofa a la que dota de ingenio y precisión léxica. Si en la primera parte se observa una preocupación por el libro en su conjunto, porque no quede un cabo suelto; en ésta, el autor trabaja no sólo el poema en sí mismo, sino cada verso, al que dota de una penetrante concisión y expresividad. Especialmente interesantes son sus "Improntas nazarenas", en las que se alternan distintas estrofas, con ellas el poeta se erige en portavoz de los sentimientos del pueblo, que se enciende de fervor ante el paso de Jesucristo y su Santa Madre, la Virgen María. La palabra se llena ahora de andalucismo,tanto en el vocabulario utilizado como en la emoción contenida, que se desborda. Así se advierte en esta bella estrofa con la que acaba el poema: "Encerrada entre varales, / como callando la pena, / no la entienden los mortales; / sufree stas horas fatales/ y sigue estando serena. "
La característica fundamental de este poemario es la huida intencionada del autor de cualquier rastro de artificio poético, a veces muy efectista pero que siempre sonará afalso si se trata de cantar y enaltecer la Pasión del Señor. Busca, sobre todo, centrarse en la ciudad, sus tradiciones y sentires, que son también los del autor, por ser este su lugar de nacimiento, en el que vive y al que ha dedicado algunas de sus mejores obras. Estilísticamente, lo más destacado es la búsquedade la imagen poética, a la que da la calidez y pasión del latido del corazón humano, no tomado individualmente, su espíritu es el de la multitud abigarradafrente al atrio de una iglesia que abre sus puertas a los sones de una marcha procesional. Ejemplo palpable de lo dicho es esta estrofa del poema titulado “Misericordia”: “Bullicioso te sigue el sentimiento, / fiel cirineo junto atu andadura, / y es oración la muchedumbre oscura / rezo informal y roto y desatento”.
Sólo me resta felicitar a Juan Rafael Mena, que con esta publicación acierta a llevar su palabra cargada de las esencias de su tierra, a un nuevo lector isleño que desconocía esta exaltación literaria a una de sus señas de identidad: la Semana Santa.