BICENTENARIODE SAN FERNANDO:
MISADEL ESPÍRITU SANTO
24de Septiembre de 2010
RamónLuque Sánchez
La mañana aparecióradiante después de un día gris. La ocasión lo requería. Se celebraba el doscientosaniversario del nacimiento del parlamentarismo moderno en España yconsiguientemente de la democracia. Todo empezó igual que un ya lejano 24 deseptiembre de mil ochocientos diez, con una misa dedicada al Espíritu Santo enla Iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo de San Fernando. Fue para que elEspíritu de Dios iluminara a los señores diputados en sus decisiones. Para estaocasión estaban invitados los presidentes del Congreso y del Senado, D, JoséBono y D. Javier Rojo respectivamente. A la entrada, por invitación, se nospidió enseñar móviles y otros objetosmetálicos. Imprescindibles medidas de seguridad en estos tiempos que corren. Pocoa poco fueron entrado los músicos, que darían con las notas de sus instrumentosel color y la solemnidad que la ocasión requería; la Coral de San Fernando-entre cuyos miembros está mi hija Pilar, que canta como los ángeles-, paraenvolvernos con sus voces en un intento de hacer palpable lo sagrado; y,finalmente, el grupo de actores que dirigidos por D. Manuel Foncubierta daríanvida al celebérrimo cuadro de Casado del Alisal. Poco después accedieron alrecinto religioso el Sr. Alcalde junto con el resto de autoridades. Al presidentedel Congreso, que tanto se ha implicado en este acontecimiento, se le veíafeliz.
La Iglesia Mayor, lugaren el que empezó en España esta aventura llamada libertad, estaba luminosa.Recién remozada para este segundo bicentenario, los colores que la cubren parecendarle vida propia. Presidían la celebración el cardenal de Sevilla, MonseñorCarlos Amigo, y el obispo de Cadiz y Ceuta, D. Antonio Ceballos. Antes deempezar la misa votiva del Espíritu Santo, los concelebrantes, acompañados deuna gran número de sacerdotes y diáconos, procesionaron por el pasillo centraldel templo. Fue un momento precioso.
La coral dejo oír sus voces, cantaban el “Canticorum Iubilo” de G.F. Haëndel. Un estremecimientorecorría a los presentes cuando MonseñorAmigo proclamó. “La paz esté con vosotros”. Después D. Antonio Ceballos recordólos momentos históricos que estábamos conmemorando.
La misa fuetranscurriendo entre ritos y música religiosa. Fue inevitable que algunas vecesla imaginación volara al ayer tratando de sentir esa emoción que debió embargara los diputados que se reunieron en la Real Isla de León. La primera lectura,casi recitada por D. Manuel María de Bernando, alcalde de San Fernando, versó sobre los Hechos de los Apóstoles, 2,1-11. Trataba del día de Pentecostés y como el Espíritu Santo a través de unas llamaradasinfundió a los apóstoles el don de hablar las distintas lenguas del mundo. MonseñorAmigo tiene un hermosa voz, imagino que modelada por muchas décadas de púlpito.Emociona oírlo hablar, su palabra transmite un tono de sosegada sabiduríareservada a muy pocos. En su homilía trató de la importancia de losacontecimientos históricos que estábamos rememorando. Hizo hincapié en queaquellos diputados actuaron siempre bajo la luz de la iglesia. Es verdad,muchos de ellos eran clérigos, y los que no, creyentes en su inmensa mayoría.Bajo la órbita de la Iglesia Católica actuaron siempre. Olvidó Monseñor Amigo los roces que surgieron dentro del seno de las Cortes por temas tan espinosos como el dela Santa Inquisición.
Los cánticos, la música,las palabras… Todo glorificaba la importancia de la Gracia de Dios, que se derramasobre los hombres para iluminarlos. A Él se encomendaron los señores diputadoshace ya doscientos años.
El acto religioso terminócon la lectura por el Sr. Obispo de Cádiz, D. Antonio Ceballos, de un mensajeenviado por su Santidad a través del nuncio papal en España.
El acontecimiento tuvode todo. La Iglesia sabe revestir de sublime belleza todos los actos en los queparticipa. Los cánticos del coro emocionaron. También la música de la Orquestade Cuerdas del Conservatorio Profesional de Música de Córdoba. Las voces de losoficiantes no desmerecieron. Me gustó la homilía de Monseñor Carlos Amigo, su apelacióna los valores democráticos. Comentó la importancia de recordar el pasado, derememorar los grandes hechos de la historia, pero sin olvidar el futuro quetenemos por delante. Las glorias del ayer nunca dieron de comer.
Finalizado el actoreligioso se procedió a la dramatización del cuadro de José Casado del Alisal: “Juramentode los Diputados”. Mientras se interpretaba la historia, sonaba el “Te Deum” de J. B. Vanhal. Otro trozo dehistoria, en este caso musical. Atronó el templo el “Sí, juramos” que emitieronesos ciudadanos de la Isla ataviados con trajes de época para la ocasión. Uncuadro para el recuerdo, un juramento de adhesión a los valores democráticospara la eternidad.
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