lunes, 14 de febrero de 2011
Publicado por PoetaRamon @ 22:23  | Articulos Literarios
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LIBERTAD DE IMPRENTA

Anda el mundo revolucionado estos días con los documentos hechos públicos en wikileaks. Son informes privados, pertenecientes a los servicios secretos estadounidenses. Los periódicos sacan enormes y alarmantes titulares en los que se hacen eco de la opinión yanqui sobre el ruso Putin, la presidenta de Argentina, o los supuestos compromisos de miembros del gobierno español para presionar a los jueces españoles en el caso del periodista José Couso. Me sorprendo del revuelo que estas publicaciones originan. En el fondo los Estados se comportan como las personas, y cualquiera de ellas tiene su lado secreto, que puede ser más o menos oscuro, pero casi nunca sorprendente. Cualquier político de cierto nivel ha debido de nadar y guardar la ropa en esas aguas turbulentas que son la política y las relaciones sociales en general. Imagino que esto ha debido suceder a bastantes jueces de cierto nivel. Es cierto que debieron ser muy buenos estudiantes, pero también les debieron servir las alianzas y amistades que establecieron a lo largo de la carrera. Seguro que sus contactos políticos les ayudaron. Igual debe pasar con ciertos empresarios y banqueros. Si se estudiaran las alianzas entre algunas profesiones y la política seguro que habría descubrimientos escandalosos.
Es cierto que esos informes salen de Estados Unidos, un país libre y democrático. También lo es que la información no podría ser robada en China, Corea del Norte o el Irán de Mahmud Ahmadineyad. Los Estados que no reconocen las libertades individuales no dejan que sus secretos de Estado se hagan públicos. Ay del que lo haga.
Lo que hace wikileaks es un difícil ejercicio información. Hay muchos aspectos que rayan la ilegalidad. Desde luego, si fuese una persona la que hubiese sido atacada de esta manera es seguro que se habría cometido una inadmisible intromisión en su honor. Se comprende entonces el que muchos hayan alzado la voz contra ese desvelar secretos, pues se puede poner en riesgo algunas vidas y se ataca a las instituciones del Estado y con ello au propia la supervivencia. Difícil conflicto, que tiene más que ver con la ética que con la libertad de prensa.
Algo parecido sucedería si salieran a la luz los informes secretos españoles, aparecerían temas  y opiniones de los demás tan graves como los de los norteamericanos. Interesante sería saber lo que realmente pensaba Aznar de Bush o el concepto que Zapatero tiene de Hugo Chávez. Nos asustaríamos de las personas a las que se ha espiado, de los temas escabrosos en los que estaban envueltos, de lo que se sabe de muchos de nosotros. Nuevamente habría un conflicto entre Derechos Fundamentales, entre el derecho a saber y el derecho que tiene cada persona a preservar su intimidad, en definitiva, que nadie dé una patada en la puerta de una casa mientras no se tenga la seguridad de que se está cometiendo un delito. Pero es que los seres humanos vivimos llenos de contradicciones. Así somos.
La libertad de expresión, uno de los Derechos Humanos más importantes, va indisolublemente asociada a la libertad de imprenta, un derecho fundamental que en España nació en San Fernando. Lo hizo de unas Cortes avanzadas e ilustradas que pretendieron alumbrar con la razón los caminos por los que discurren los hombres. Los diputados quisieron que los españoles supieran. ¿De qué? De todo. El hombre tiene derecho a decidir sobre su vida y todo lo que le incumbe, y sólo se puede decidir y discutir si previamente se sabe de lo que va el tema y si el mismo le interesa. Vemos como libertad de conciencia y la libertad de imprenta, o prensa, que también se le llama así, van íntimamente unidas. La primera se apoya en la segunda y viceversa.
Una vez aprobado el decreto los periódicos se multiplicaron. Surgieron de varias tendencias, los que mantenían posiciones realistas, y otros de signo liberal. Los debates que mantuvieron entre ellos son reflejo de aquellas Cortes de 1810. Entre estas discusiones se fue avanzando hacia la libertad. Igual sucede hoy.


Ramón LUQUE Sánchez


Tags: Bicentenario San Fernando, 1810 San Fernando, Wikileaks, Libertad de imprenta, Libertad de prensa, revista PLéYADE

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