Domingo, 26 de abril de 2015
Publicado por PoetaRamon @ 21:11  | Articulos Literarios
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HOJAS CAÍDAS DE José Antonio Nogueras

 

INTRODUCCIÓN

 

 

El poeta nace. Son personas con una predisposición a lo lírico, a hablar y sentir desde la pureza de los sentimientos más nobles. Son pasionales por naturaleza, y muy románticos. Eso he oído y comprobado, aunque también he conocido a quienes han llegado a la poesía como un ejercicio de curiosidad, constancia y estudio de los recursos poéticos; es una creación más intelectual que intuitiva y sentimental. José Antonio Nogueras Vicente pertenece al primer grupo, al de aquellos que sienten la poesía como una llamada interior que les marca un camino construido a base de versos. Es por su manera intimista y sensitiva de ver el mundo, y porque caminan por él con la emoción a flor de piel, porque viven la vida envueltos en un aura de misterio. Así percibe la realidad, así es el alma de nuestro poeta.

 

Los poemas que leerán a continuación pertenecen a la juventud de su autor, que siente la vocación sacerdotal siendo muy niño. Abandona el seminario cuando conoce a María Sánchez Román, que con el tiempo será su esposa. Ella le ofrece una luz y un ramillete de sentimientos desconocidos hasta entonces para nuestro poeta. Tras dejar el seminario, José Antonio termina sus estudios de Magisterio. Después se vuelve a su pueblo junto a sus padres. Se inicia en este momento la producción literaria  que estoy comentando. Los poemas están entresacados de esa larga y profunda correspondencia que establece la joven pareja. Las cartas que José Antonio le dedica a su novia, María, están llenas de versos y de amor. Muchos de ellos se publican ahora acompañados de esos atractivos y sugerentes dibujos con los que conformaron una correspondencia bella y original.

 

Los poemas que leerán a continuación no fueron escritos para ser publicados. José Antonio los escribe para mostrar a María la calidez y calidad de su amor. Años después emprende la noble tarea de ir corrigiendo y dando su forma definitiva a unos versos que surgieron para enamorar y seducir. Su temprana muerte impidió que llevara a buen puerto este proyecto. Es aquí donde cobra fuerza y forma la figura de María, que continúa este honroso empeño. Nada más y nada menos que ver estos poemas impresos en un libro.

 

Si hubiera que catalogar la poesía de José Antonio, en concreto este poemario, habría que colocarla dentro de la poesía amorosa. Y es porque la mayoría de los poemas surgen directamente del corazón. Bondad y romanticismo impregnan de una cierta ingenuidad las páginas de “Hojas caídas”. Quiere mostrarle a María la magnitud de este amor que lo consume, un amor que él sabe correspondido pero al que la distancia no deja disfrutar de su plenitud. Son poemas que reivindican la figura del ser humano, una persona de carne y hueso, que le regala el dulzor de sus besos y que inflama el alma con su entrega hasta hacer que se sienta un ser pleno y libre, aunque amarrado por esa dorada y fragante cadena que se llama amor. Sólo el que ama con pasión comprenderá lo que estoy diciendo. Otros temas que aparecen en el libro son su infancia, reflejada a través de sus años de monaguillo, cuando se entusiasmaba con el repiquetear de las campanas de la iglesia. Cada uno de sus distintos toques tiene para él un particular recuerdo. También Cádiz y su mar están presentes. En Cádiz conoce a María y en su  seminario pasa años de meditación y formación. Lo que no quita para que se deje seducir por el arte de sus monumentos y la belleza de su horizonte marino.

 

Como todos los poetas que se dejan arrastrar por la inspiración, sus versos están espoleados por los latidos ardorosos de su corazón. Escribe una poesía espontánea y sencilla, aunque al mismo tiempo llena de lirismo y sensibilidad. Son versos sinceros, pletóricos de espontaneidad, escritos sin más pretensiones que cantar su amor y rendir pleitesía a esa persona que lo ha enamorado y seducido. Su sencillez no impide encontrarnos con poemas rebosantes de belleza y colorido. De cada uno se puede extraer un puñado de versos que certifican esa profundidad de lo que estoy diciendo.

 

El verso libre es la forma que escoge José Antonio para expresarse poéticamente. A menudo introduce una suave rima asonantada, que sirve para envolver los poemas con organzas etéreas y vaporosas que no son sino los anhelos de un amor que constantemente sueña con hacer carne la palabra y besos los suspiros. José Antonio no tiene más pretensiones que las de enamorar y emocionar, para ello abre las puertas de su corazón, o esas otras puertas tras las que habitan vivencias intensas y recuerdos entrañables, que escapan conscientemente despojados de imposiciones formales. José Antonio no quiere encorsetar sus sentimientos. A veces se descubren ecos de poetas a los que admira, como es el caso de Neruda, al que homenajea en un bello poema.

 

Imprescindible es hablar de los dibujos que acompañan a los poemas. Son monumentos y rincones de Cádiz, su Bahía y paisajes de los pueblos gaditanos. Repetidamente aparece Sanlúcar del Guadiana, donde nació y vivió hasta casarse. También hay alguno con un marcado erotismo. Casi ensoñaciones por las que escapa y se hace corpóreo ese amor que lo mueve y guía. Son dibujos que reflejan su espíritu, tranquilo y profundo.  Una prolongación de su poesía, a que le sirve de marco, para hermosear aún más esas cartas que escribe y, ahora, este libro que tienen en sus manos: “Hojas caídas”.

 

La poesía de José Antonio es vital, compuesta por versos que huyen descaradamente de cualquier recurso que suene a vana retórica. Los impulsos amorosos que la componen nos hablan de emoción y de entrega. El desconsuelo, la esperanza y la felicidad sin más se pasean entre los versos que componen “Hojas caídas”. Él quiere decir, comunicar, abrir su corazón a María. Ella se convierte así en su musa, en el único motivo de tanto derroche de poesía y de amor. La poesía de José Antonio hay que degustarla con tranquilidad. Está escrita para saborearla despacio,  dejando que llene nuestros sentidos de esa dulce fragancia que siempre es el amor. Seguro que su lectura sacará a flor de piel los sentimientos más hermosos y auténticos, esos que fluyen libres del corazón.

 

Ramón Luque Sánchez






Tags: José Antonio Nogueras, María Sánchez, Hojas Caídas

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