Jueves, 11 de agosto de 2011
Publicado por PoetaRamon @ 20:30  | Poes?a
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HOMENAJE A PEPA TOCINO

 

 

Pepa era luz. Se manifestaba en unas inmensas ganas de vivir que iluminaban con su brillo a las personas que estuviesen cerca de ella. Todos las que la conocimos, todos, hemos quedado de alguna manera impregnados de su alegría. Hoy podría ser un día triste, pero no nos lo podemos consentir, sobre todo por ella, por Pepa. A ella no le hubiese gustado.  Por ello, pese a la pena por su muerte, el sentimiento que debe prevalecer en nosotros es la dicha por haberla conocido,el recuerdo de tantos gozosos momentos como hemos compartido con ella. Hoy, pese a la pena que sentimos por su temprana muerte, debemos estar contentos por haber tenido la suerte de que esa luz que ella irradiaba se adentrase en nuestro interior para iluminarlo. Ojalá que esa luz suya que hoy más que nunca brilla en nosotros no nos abandone. Por ella, y también por nosotros, porque seguro nos hará crecer como personas y también un poco más buenos.

 

 

 

HOY QUIERO HABLAR DE LA PEPA

A mi amiga Pepa, que llena la vida de sus amigos con su vitalidad y alegría.

Ramón Luque Sánchez


Hoy quiero hablar de la Pepa,

la nuestra, la de Chiclana,

pequeña como un perfume

pero canelita en rama.

Aunque la veis atrevida

es ella muy educada,

razonable ycariñosa,

y siempre con muchas ganas

de compartir un ratito

con sus amigos del alma.

Tiene un aje que marea,

cuánta chispa y cuánta labia,

a todo el mundo conquista

con su sonrisa y su gracia.

Mas a pesar de su garbo,

desenvoltura y magia

encierra dentro de sí

un corazón que derrama

en las desdichas ajenas,

las suyas deja olvidadas.

Así va ella por la vida:

alegre y desenfadada.

Cuando llega a una reunión

de gente muy variada

en menos que canta un gallo

ya está ella rodeada

por amigas que la quieren

y amigos que la idolatran.

Con su natural gracejo

y una sonrisa le bastan

para ganarse por siempre

a gente de cualquier raza.

Por estas cosas proclamo

que en ella tengo otra hermana,

y porque viendo su rostro

limpio de intenciones malas

sabes que cuentas con ella

para lo que te haga falta.

Pepita, amiga mía,

tú misma, la de Chiclana,

en estos duros momentos

que la vida te depara

quiero que sepas que cuentas

conmigo y los de mi casa.

Sé que todos los presentes

comparten esta proclama,

y todo porque un buen día

con tu risa limpia y clara

nos acogiste por siempre

en un rincón de tu alma.

Qué sí, Pepa, que eres tú,

la nuestra, la de Chiclana.


 

PALABRAS PARA UNA AMIGA MUERTA

                   A Pepa Tocino

 

Son ya casi las una de otro día

y acaba de llamarme Juana Olanda

-está rota su voz, se rompe la armonía

del sueño cobijado entre las sábanas-,

me dice que la Pepa, nuestra amiga

dejó ya de sufrir: naufraga el alma.

Me cuenta que sus hijas, Claudia y Clara,

me acaban de llamar (está el móvil dormido)

para pedirme, así se lo pidió su madre,

que en un acto sencillo yo leyera

esos versos festivos –alegoría

de su gracia infinita y de su risa,

de su fina ironía, de su limpia mirada-

que para ella escribí hace unos días.

 

A veces la ternura se hace oráculo

y el oráculo un canto a la amistad,

también dulce epitafio a toda una existencia.

Y la amistad a veces es poesía.

 

Me he quedado en la cama sin aliento

pensando cual Manrique qué es la vida.

Preguntas sin respuesta. No conozco

la palabra que sacie a la nostalgia.

Imágenes de Pepa, de otros tiempos,

se han quedado a mi lado con la pena

que generosamente se escapaba.

Rellena mi vacío su presencia.

Aquí está Pepa riendo, aquí en Mengíbar,

en la choza de Juana con sus niñas

y las mías, qué niñas y qué guapas,

jugando a hacer teatro y haciendo monerías…

 

No supe en qué momento me dormí,

y si volví a soñar no lo recuerdo,

sólo sé que al abrir mis torpes ojos

a una nueva mañana, a otra esperanza,

una fuerza interior en mí habitaba,

en mi hizo nido, allí le di la mano

y al niño que yo fui lo acariciaba.

¿Por qué la vida es buena y al tiempo tan esquiva?

 

Han pasado tres días, amiga Pepa,

el día de tu adiós leí el poema

y tú me sonreías. Qué bello todo el acto

y cuántos sentimientos confluyeron

por ti y en ti, allí se remansaron

en un cúmulo de gente muy diversa

y todos te querían. A todos los querías.

Y ahora te dedico estos sentidos versos

para fijar en mí tanta emoción,

para habitar en mí tu fortaleza,

para cantar tu chispa y tu bondad,

tu calma ante el dolor, callado ejemplo

que llena el gran vacío de tu ausencia.

 

Por ti Pepa, por ti, la Pepa de Chiclana,

esa mujer menuda y generosa,

la amiga, la verdad, la maravilla…

Por haber sido tu amigo siento dicha.

RamónLuque Sánchez


Tags: Pepa Tocino Caucín, A una amiga muerta, La Pepa de Chiclana, Elegía a una amiga

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