Jueves, 13 de octubre de 2011
Publicado por PoetaRamon @ 12:38  | Poes?a
Comentarios (0)  | Enviar

 

 

Las imágenes que acompañan este poema pertenecen al libro REBELIÓN EN EL AULA del amigo indocente Paco Velázquez. El libro fue ilustrado por Alicia Becerra.

EL COLEGIO QUIERE VERTE

 Ramón Luque Sánchez

Mientras miraba la tele

se puso triste mi niña,

blanca su boca de fresa,

marchitada su alegría,

la cara desencajada,

la color  quedó perdida

y la piel se le erizaba

como a una vil gallina.

EL COLEGIO QUIERE VERTE,

El Corte Inglés le decía

mientras montones de niños

muy contentos acudían

a las puertas de una escuela

que gentilmente reía.

Taponó sus grandes ojos

con sus manos pequeñitas

y con espanto gritaba

esta dura retahíla:

“¡El colegio que se queme

con los libros y las sillas!

No quiero ver a la seño,

descarada y egoísta,

ni al salvaje de Manolo

que es un bruto y un cotilla.

No quiero entrar en la clase

que es una gruta asesina,

ni quiero ver la pizarra

con problemas que te pican,

con tareas que no comprendes

y con polvo de la tiza.

 

Yo sólo quiero mi casa

con mi tele y mi comida,

con mi sofá y mis juguetes

y con muchas chucherías”.

Me puse rojo de enfado,

el dolor me consumía,

mi mujer me sujetaba,

comérmela yo quería

con su boquita de fresa,

con su gracia y su alegría.

Le dije muy enfadado

lo primero que venía

a mi cabeza cegada

por  la más terrible ira.

Mientras le hablaba y le hablaba

un desmayo me venía,

un beso le daba al suelo

y una lámpara rompía.

De recuerdo me quedó

una muñeca torcida,

unos pocos cardenales

y dañada una costilla.

Cuando me hube repuesto

de esta momentánea asfixia

con palabras de condena

este reproche le hacía:

“¡Nunca en los siglos ha habido

una mancha en la familia!

¡Una traidora en mi casa,

qué dolor, mi propia hija!

Maestros fueron mis padres,

de maestros eres hija,

si la sangre te corriera

la escuela te gustaría,

estudiarías Magisterio

y maestra tú serías.

Todo aquello que te dimos

tú lo vuelves un estigma,

un motivo de vergüenza

y una infame tropelía.

¡Ya se acabaron los hijos

que de su historia bebían!”

Mientras soltaba el discurso

un pucherito me hacía,

a su madre se abrazaba

y en sus faldas se escondía.

¡Con poco más de seis años

ella no me comprendía!

Mi mujer me dijo: “¡Bruto!”

“¡Imbécil!”, yo me decía.

Desconcertado quedaba,

el alma se me caía

y escapaba por el suelo

como  si fuese una hormiga.

Yo la abracé enternecido,

ella me dio  una sonrisa,

mi mujer su unió a nosotros:

¡Qué  adorable es la familia!

Después de este mal momento

y de esta terrible riña

mi niña se fue a jugar

como en verano solía.

Cogió su muñeca nueva,

la que hablaba y escupía,

le puso un lindo vestido

y la sentó en su sillita.

“Ahora tú eres la alumna

y yo soy la señorita

y te regaño por floja,

por torpe y por distraída,

te  castigo en el rincón

y te pones de rodillas".

 

Escuchándola temblaba,

los ojos se me salían,

espuma echaba  mi boca

y el corazón me mordía.

Como pude reaccionar

no recuerdo todavía,

del bote que di  enojado

tuve agujetas tres días.

De lo que dije  he hecho norma,

emblema santo y doctrina:

“Ya se te ha acabado el cuento,

los juegos y tonterías,

te quiero ver en la mesa

con  cuaderno y con cartilla,

y trabajas por las tardes

o te doy una paliza.”

Palabras duras, es cierto,

palabras con energía,

pero ésta sale maestra

o a mí me cuesta la vida.

 

 

 


Tags: poema de la escuela, no le gusta el colegio, hija y colegio, educación y poesía, poemas escolares, poesía y escuela

Comentarios