Viernes, 27 de abril de 2012
Publicado por PoetaRamon @ 18:23  | Articulos Literarios
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(De izda. a drcha.: Jesús Maeso de la Torre, María Hesle Cruz y Ramón Luque Sánchez)

El pasado 26 de abril se presentó en el salón de Actos de la Biblioteca Provincial de Cádiz el último libro de Martía Hesle Cruz: LOS DÍAS QUE NO VOLVIERON, un bello poemario que no dejó indiferente a nadie. La presentación corrió a cargo de Jesús Maeso de la Torre (novelista de fama internacional), y Ramón Luque Sánchez, yo mismo. El acto, preparado con mimo por José Manuel Hesle, sobrino de María, fue de gran emotividad y sensibilidad. Todo fue hermoso. Mar Hesle, hija de José Manuel,  es Lda. en Comunicación y Relaciones Públicas, y para la ocasión se volcó en un alarde de buen gusto y  creatividad. Fue ella la que diseñó las fajas de las botellas de agua con la portada del libro y un poema de María, también realizó un bello ramillete de flores de papel de periódico, flores de letras para hablar de un pequeño monumento levantado con letras. El acto comenzó con la lectura de algunos de los poemas que componen el libro a cargo de amigos de la tertulia Río Arillo y de familiares de María. Mientras tanto se pudo ver de fondo el montaje audiovisual que Mar había preparado. El universo creativo de María Hesle se hizo imagen para acompañar los versos de nuestra querida poeta. Mar y María, imagen y poesía. Jesús Maeso fue el encargado de presentar y disertar sobre el libro mientras que Ramón Luque elaboró una semblanza de nuestra poeta María a partir de los recuerdos compartidos a lo largo de los años..

Acto de la presentación:

LOS DÍAS QUE NO VOLVIERON

de María Hesle

 

PRESENTACIÓN:

LOS DÍAS QUE NO VOLVIERON

 

Querida amiga María Hesle:

¡Qué feliz me siento de compartir hoy contigo este momento tan importante de tu vida! ¡Qué responsabilidad tan grande! Corría el año 1997 cuando asistí por primera vez a la tertulia “Tántalo”, que por aquel entonces dirigía, junto con la revista del mismo nombre, el poeta Antonio Rodríguez Lorca. Recuerdo que era los viernes, en un local de la barriada La Laguna que cedíala Cajade Ahorros de Cádiz. Yo iba acompañado por nuestra común amiga Amelia Retamero, que con tanto arte y delicadeza ha prologado el libro que estamos presentando. Ya en aquel primer encuentro me fijé en ti (ya veis que esto casi parece una historia de amor, y en cierto sentido lo es). Me inspiraste confianza y afecto, que junto a una fluida comunicación son los tres pilares básicos en los que se basa una palabra que considero mágica: amistad. Y aquí seguimos después de tantos años. Sintiendo lo mismo que entonces. Tal vez un poco más. Hay amores que en vez de debilitarse se acrecientan con los años.

Al acabar la tertulia, un grupo de personas de las que habían asistido nos fuimos a tomar unas cervezas a un bar cercano. Allí te dirigiste tú también. Me llamó la atención tu cara de buena persona, la calidez de tus palabras y razones, la sensibilidad que derrochabas con cada gesto y palabra, sigues haciéndolo aún. ¡Cómo te haces de querer! Ya en aquel primer encuentro me ganaste y te consideré una amiga, una persona cercana y digna de mi confianza y afecto. Desde entonces son muchas las vicisitudes que hemos pasado juntos, Juntos hemos alimentado muchos sueños, unos se cumplieron y otros se esfumaron en esas fantasías que también constituyen la vida. Así mismo hemos compartido múltiples proyectos; unas veces nos llevaron a escribir versos, y otras sirvieron para algo tan noble como es hacer amigos y conservarlos.

Quince años después sigo pensando lo mismo que aquel primer día: que eres una gran persona, una persona especial, y una gran amiga. También considero que aquel afecto fue un sentimiento compartido desde el primer momento. Cuando acabó la tertulia Tántalo seguimos coincidiendo en Foro Libre y en el Ateneo de Cádiz. Hasta que te decidiste a dar el paso y te llegaste un día hasta la tertulia Río Arillo. Allí empezaste a publicar en nuestra revista literaria PLéYADE. A todos sus miembros te los metiste en el bolsillo con tu buen hacer y decir. Este afecto se extendió a mi familia. Sobradas muestras has dado del cariño que le profesas a mi mujer y a mis hijas. Sabes que este cariño es mutuo, por eso no me resisto a leer el bello poema que le has dedicado a Ernestina.

 

Si hago memoria de estos quince años transcurridos son muchas las anécdotas y recuerdos que me vienen a la cabeza. Quizás uno de los más entrañables fue cuando asistimos los dos al recital poético que organizó nuestra amiga Sol en el Puerto de Santa María. Había que sentarse sobre un elevado taburete, y cuando te toco a ti recitar todos estábamos pendientes y preocupados por ver cómo te subías allí. Aparentemente eres muy frágil, parece que te vas a caer en un traspié. Me dejaste con las manos extendidas para ayudarte, porque en un segundo, y sin ninguna ayuda, te encaramaste encima de él. Con otro segundo más, lo que tardaste en hablar, te ganaste al público. Cómo enamora la dulzura de tu voz. La simpatía que desprende tu rostro y la ternura que esconde tu poesía hicieron el resto. Cada poema tuyo, María, es como una caricia al corazón por la emotividad  y ternura que derrochan. Un bocado de delicada alegría que dulcifica el espíritu del lector.  ¡Cuanta sabiduría hay en tus poemas! ¡Cuánta belleza conforma tus versos! Ya todo fueron aplausos y reconocimientos.  María, pareces frágil, pero eres fuerte como la verdad y flexible como la sabiduría. Creo que esa fortaleza te viene de que vives con la idea de hacer el bien y respetando a los demás.

Otra anécdota divertida la vivimos recientemente, cuando estuvimos en el programa de radio: “A vueltas con la literatura” junto a un grupo de amigos del grupo literario Río Arillo. Estábamos hablando de nuestra tertulia, de la tuya, de cuándo, dónde y por qué nos reuníamos cada jueves, y tú quisiste contarnos por qué venias desde Cádiz cada semana en autobús y por qué no tenías prisa en acabar la tertulia. ¡Cómo no reímos contigo! No tenías prisa porque cuando se está a gusto con las personas a las que quieres y te quieren hay que disfrutar de ese momento, y si además se está hablando de algo que te gusta como es la poesía y los libros pues mucho mejor. Y, además, no importa si se pierde un autobús y hay que esperar un rato al siguiente, el disfrute del momento vale mucho más que la espera. Lo repetiste muchas veces mientras nosotros celebrábamos la ocurrencia. A este mundo de prisas sin sentido le diste una lección sobre lo importante a la hora de priorizar. Son muchas más las anécdotas que podría contar, algunas las guardo en mi corazón como impagables lecciones para vivir la vida desde la bondad y el amor a los demás.

Querida María: te decía al empezar que sentía una gran responsabilidad y un inmenso placer por poder participar en este acto de la presentación de tu nuevo libro. Recuerdo aún cuánto disfruté leyendo el primero, con el bello título de “Cae la tarde donde la orilla”. Un conjunto de relatos llenos de sensibilidad y en donde casi te transparentas al permitir que cualquier lector deambule por el interior de tu noble alma. Un espacio claro en donde se asienta un halo de ternura que nos invita a ser mejores al tiempo que a soñar. Aunque de naturaleza distinta, también sucede algo parecido con ese nuevo libro que estamos presentando “Los días que no volvieron”. El encanto y la magia de la inocencia están presentes en cada verso, junto a un montón de certezas para conocer  los anhelos que te mueven y que mueven a las personas. El conjunto sirve de gran ayuda para conocer el alma humana, sobre todos esas interrogantes que agitan el corazón de las mujeres. ¡Qué gran belleza! ¿Qué gran categoría la de este precioso libro editado por PUBLICACIONES DEL SUR.

Ambos libros son una delicia al espíritu, que tiembla de emoción con una lectura sencilla y bella que huye en todo momento del artificio para centrarse en la verdad de los más nobles y auténticos sentimientos y de esas emociones que ensanchan o encogen el corazón. Cada poema esconde una maravillosa sorpresa, que puede ser ingenua como la mirada de un niño o delicada como el brillo de la seda.

Pero para hablar del libro cuentas hoy con la presencia de un gran escritor, traducido a múltiples idiomas y conocido por todos. Se trata de este giennense universal (yo también lo soy por nacimiento) llamado Jesús Maeso dela Torre, novelista, conferenciante y articulista, autor de grandes novelas históricas como “Al-Gazal, el viajero de los dos orientes”, “El auriga de Hispania”, “Tartessos, “El Papa Luna”…, “El lazo púrpura de Jerusalén” , “La cúpula del mundo”, galardonada con el Primer Premio en la segunda edición del más prestigioso premio de novela histórica: CajaGranada. Y más recientemente “En una tierra libre”, donde recrea el Cádiz de las Cortes y la Guerra de la Independencia. Como anécdota decir que lo conocí personalmente hace muchos años en casa de Pilar Céspedes, por aquel entonces hacíamos una tertulia gastronómico-literaria en la que al tiempo que saboreábamos buenos platos hablábamos de un libro y todas las emociones que su lectura nos había reportado. En aquella ocasión estuvimos comentando el “El Papa Luna”, y Jesús, con esa humanidad que lo caracteriza, se avino de buena gana a acompañarnos y ayudarnos a desentrañar algunos de los entresijos históricos de este curioso personaje así como las claves que conforman esa gran obra.  Una gran suerte y experiencia. Y ya sin más dilaciones os dejo, te dejo, con Jesús Maeso dela Torreque se adentrará por tu obra y por los versos  y poemas que componen “Los días que no volvieron”. Muchas gracias.

 

Ramón Luque Sánchez

 

(Bello ramo de flores hecho con papel de periódico que adornaba la mesa, obra de Mar Hesle.)

(María Hesle firmando ejemplares al final del acto.)

 


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