Viernes, 28 de junio de 2013
Publicado por PoetaRamon @ 14:26  | Articulos Literarios
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LÁGRIMAS ESCONDIDAS, de María Jesús Rodríguez Barberá

por Ramón Luque Sánchez 

 

 

(Portada de LÁGRIMAS ESCONDIDAS)

Érase una vez una  joven de 22 años. Está a punto de casarse y mira ilusionada su blanco  vestido de novia, que cuelga de una percha. Quiere ver el rostro de su felicidad, por eso se dirige a un espejo a mirarse. Pero lo que ve no es su presente, el espejo, al igual que Alicia en el país de las maravillas, es mágico, éste tiene la facultad de retrotraerla a un pasado, al que por nada del mundo hubiera querido regresar. En ese momento la joven deja de ser un ente de ficción para convertirse en una mujer de carne y hueso: Josefa Butrón Márquez, a quien todo el mundo conoce por Pepi.

Así comienza una historia novelada intensa y doliente que ha tenido la facultad de estremecerme en una sucesión de mordiscos al corazón. La vida de Pepi, por lo que leemos en el relato de Mª Jesús Rodríguez Barberá, autora del mismo, es una vida de sufrimientos, de caídas, de desilusiones, y visitada muchas veces por ese terrible fantasma llamado depresión. Pero también es una vida de coraje, de volver a levantarse del suelo después de uno de esos dolorosos derrumbamientos para poder decir al mundo que sigue viva, y a sus hijos: “Aquí estoy yo y mientras pueda respirar estaré a vuestro lado”. Mª Jesús Rodríguez Barberá nos presenta a una mujer luchadora, a una mujer vital, pero también a una mujer frágil: es “la fortaleza de una mujer frágil”, toda una declaración de intenciones, como dice el subtítulo de LÁGRIMAS ESCONDIDAS, el dramático texto que Mª Jesús Rodríguez Barberá ha escrito a partir del relato oral de Josefa Butrón Márquez.

 

(María Jesús, autora de LÁGRIMAS ESCONDIDAS, interviene durante la presentación)

Hace ya unos años recuerdo que asistía a una tertulia en la que se hablaba de “La Celestina”. En un momento dado uno de los contertulios dijo refiriéndose a Fernando de Rojas, autor de la obra, que seguramente se habría enterado de esta dura y romántica historia, y sin mucho esfuerzo la habría trasladado al papel. Me enfadé, la verdad, y le repliqué que si la obra tenía la facultad de emocionarnos y de traspasar el tiempo, no era por la historia en sí, era por cómo estaba narrada, porque son las palabras, la sucesión de ellas las que tienen la facultad de constituir una buena o mala obra literaria. Por eso quiero destacar el papel del escritor, en este caso de la escritora, en la obra que estamos comentando.

Antes de nada quiero distinguir dos hechos que considero importantes. Uno es la propia historia: la biografía de Josefa Butrón Márquez, y otra el intenso trabajo literario de Mª Jesús. Hace ya algunos años, Pepi, por indicación de Encarnita, antigua presidenta de esta asociación Clara Campoamor, donde ahora estamos, se dirigió a María Jesús con la petición de que escribiera la historia que quería contarle, era el relato de su vida. Una vida de mucho sufrimiento, como he señalado al principio. Todas las que hayáis leído la obra lo habéis podido comprobar, pero también una vida llena de retos y superación personal. Durante muchos días nuestra autora recogió en una grabadora el relato vital de Pepi. Después llegó el reto de trasladarlo al papel, de hacer con sus palabras habladas una obra literaria escrita, una obra capaz de entretener y emocionar, de arrastrarnos a la lectura como esas grandes novelas que de alguna se han apoderado de nuestra voluntad.

 

Nos dice Delibes que “La novela es un intento de exploración en el corazón humano a partir de una idea que es casi siempre la misma contada con diferente entorno”. Efectivamente, y es que cambian las cosas,  su apariencia, aparecen otras nuevas que nos sorprenden, actualmente todo lo que tiene que ver con la informática y el mundo virtual, pero muy poco las personas, es porque los sentimientos son eternos. El odio, el amor, la pasión… han existido desde que el hombre puso por primera vez su pie sobre la tierra. Amamos con la misma intensidad que entonces y sufrimos con el mismo desgarro interior. Las grande novelas, al estilo de “Madame Bovary” de Flaubert o “Los hermanos Kamarazov” de Dostoyevsky, lo son porque supieron adentrarse en el alma de los hombres para retratarla y expresar así lo que los empuja a actuar o los acogota e impide ser quienes ellos sueñan en su interior. Eso es lo que ha pretendido hacer y ha conseguido María Jesús, y no es otra cosa que poner rostro al sufrimiento en la persona de Pepi Butrón. Consigue así que el dolor de nuestra protagonista sea un dolor universal, es el de todas las personas que en un momento de la vida no se han sentido queridas y valoradas por quienes debieran hacerlo, pero Mª Jesús, consigue también entonar un canto a la esperanza, a la lucha por no ser engullida por tantas adversidades. Si reflexionamos un poco veremos que esto es lo que hacen precisamente los supervivientes de las grandes catástrofes, lo que hacemos todos, y todos los días, para seguir adelante. Ay de nosotros si tiramos la toalla.

(Pepi Butrón firma ejemplares de LÁGRIMAS ESCONDIDAS)

Es por esto que rápidamente nos identificamos con las palabras de María Jesús, porque ha sabido emocionarnos y hacernos sentir a través de la vida de Pepi, que ella narra con tanta intensidad. Consigue darle a su drama un tono épico que hace de la protagonista una heroína intemporal. La vida de nuestra protagonista adquiere gracias a la pluma de María Jesús Rodríguez Barberá una dimensión trágica, como las obras teatrales de los grandes autores griegos, con la diferencia de que Pepi consigue zafarse de su terrible destino gracias a su perseverancia. El futuro fue suyo y nadie pudo arrebatárselo. La Pepi de hoy, la que está a mi lado, es así la de ayer, cualquier mujer del pasado, y al mismo tiempo la de mañana. El dolor de Josefa Butrón traspasa fronteras e idiomas. El lenguaje del sufrimiento es universal. Seguro que ustedes, futuros lectores y lectoras, se van a sentir reflejados en la decepción de la protagonista, en su falta de apoyos en los momentos decisivos, en la necesidad de un fuerte apretón cuando la adversidad la visita. Todos necesitamos sentirnos queridos. Josefa Butrón también.

La vida de Josefa Butrón Márquez es una vida marcada por la tragedia, porque tragedia es no sentirte querida por parte de tu familia, tragedia es que te maten al marido -aunque sea en un accidente de tráfico- cuando eres muy joven y tienes unos hijos que criar, tragedia es que tu propio padre te engañe y juegue con tus necesidades. Sobre estos elementos que he mencionado se yergue la vida de Josefa, a veces resquebrajada y otras desafiante, el hecho de presentar hoy este libro es un desafío al olvido, un canto a la verdad, por lo menos a lo que ella sintió durante muchos años de dolor y desesperación.

Quiero ahora hablar de la parte literaria, de la novela que María Jesús ha sabido construir a partir del relato de Pepi. Esa primera imagen, la de la chica de 22 años delante del espejo, como podemos imaginar es totalmente novelada, así es prácticamente todo el libro, por eso no hablo de biografía y sí hablo de historia novelada, una técnica que María Jesús domina a la perfección y que ya demostró cuando narró la historia y búsqueda de su hermano en su intensa  y moderna obra: DESPEDIDA A LA LLANERA. A partir de esas grabaciones que nuestra autora realizó a Pepi, a veces con saltos en el tiempo, reflexiones, recuerdos reales, y simplemente con sensaciones de ese dolor que queda después de una mala experiencia, María Jesús consigue dar vida a Pepi, dar vida a su interior, dolido y al mismo tiempo justiciero. Desde la primera página hasta la última el relato no pierde intensidad, María Jesús consigue mantenernos en vilo en una constante zozobra, donde no dejamos de preguntarnos sobre qué nueva desgracia sucederá a Pepi. El bien, el mal, el sufrimiento, la inocencia, la esperanza, la reconciliación, la decepción, la amargura, la ilusión…. Múltiples sentimientos se pasean por las páginas, y lo hacen, además, con fuerza y decisión. Parece que la vida misma en toda su amplitud está presente entre las páginas de LÁGRIMAS ESCONDIDAS. Una lectura que no puede dejar indiferente a nadie, y es porque la vida de Josefa Butrón Márquez, no deja indiferente a nadie, pero también por la certeza y seguridad con que María Jesús ha sabido adentrarse y exponer a la luz ese laberinto de pasiones y sentimientos que casi siempre somos los humanos. Dice Gilber Keith Chesterton que” una buena novela nos cuenta la verdad sobre su héroe; pero una mala novela nos dice la verdad sobre su autor”. Puedo afirmar que esto es aquí verdad. María Jesús ha sabido meterse en la piel de Pepi, convertirse en su alter ego para saber sacar a la luz y hacer visibles sus inquietudes, esas que seguramente y durante muchas y eternas noches no la dejaban dormir. La autora se ha disuelto en sus propias palabras hasta desaparecer.

 

Ha utilizado para ello un lenguaje sencillo, como es su protagonista. No creo que nadie que lea esta historia tenga dificultad para entenderla, para adentrarse por ese sendero narrativo que la autora ha sabido configurar. Una cosa destacaría, y es el derroche de sensibilidad que hay en toda la obra. Las páginas de LÁGRIMAS ESCONDIDAS están impregnadas de poesía, probablemente porque la autora es una consagrada poeta, pero también porque el alma de las personas, en este caso de las mujeres, está impregnada de un alto grado  de sensibilidad, es esta la que la lleva a emocionarse y a gritar de desesperación cuando es víctima, o presencia una injusticia.

 

(El presentador del libro, Ramón Luque Sánchez)

Hablar de María Jesús es siempre para mí un importante honor. Ella es una de las mujeres que más admiro, es por su espíritu de superación, por su bien hacer, porque detrás de una mujer, sólo aparentemente convencional, se esconde un espíritu inquieto, una gran escritora que domina los más variados recursos, así fue capaz de adentrarse en el espíritu de Safo de Lesbos y redactar un pequeño ensayo para su discurso de ingreso en el Ateneo de Cádiz. Tiene publicados varios libros, aparte del que estamos hoy presentando, como son: “LA DÉCIMA MUSA”, primer premio en el XIV Certamen Ana de Valle, 2005” de Avilés (Asturias), un bello poemario donde muestra su maestría en el manejo de la estrofa sáfica. Otro libro de poemas suyo es “A PLUMA DE GAVIOTA”, que además viene ilustrado con cuadros de la autora. Y es que María Jesús es, además, una gran pintora. Recuerdo cuando presentó este último libro en el Centro de Congresos, lo hizo acompañándolo al mismo tiempo de una exposición de pintura en la que esta chiclanera universal dio a conocer al gran público esa otra habilidad suya como es el manejo de los pinceles y el dominio de variadas técnicas pictóricas. La misma que le sirvió para ilustrar ese bello libro de poemas y relatos infantiles titulado CUENTOS PARA MAR, dedicados a su nieta Mar, una preciosa niña que tiene la habilidad de llenar de felicidad a todos los que la rodean, y entre ellos a sus abuelos María Jesús y Felipe, que se derriten en halagos cada vez que hablan de su nieta. He dejado para al final la primera de sus obras DESPEDIDA A LA LLANERA y de la que ya hablé con anterioridad. Se trata de un relato novelado en donde cuenta la búsqueda y el encuentro con su hermano, desaparecido en la selva venezolana y que gracias a su amor y diligencia volvió a España, donde murió poco después. María Jesús demostró sus conocimientos del uso de internet, así como del lenguaje que usan los internautas. También ha cosechado un montón de premios literarios, entre ellos el ya mencionado y el Primer premio de relatos Clara Campoamor. Podría seguir hablando largo rato de María Jesús, de que maqueta conmigo la revista PLÉYADE, de estar siempre predispuesta a ayudar a los demás, de su participación en el programa de radio A VUELTAS CON LA LITERATURA con otros compañeros del grupo literario RÍO ARILLO, al que pertenece desde hace años... pero sé que este tiempo es limitado y que no es el objeto del mismo. Simplemente he querido dejar testimonio de mi admiración y aprecio por nuestra autora, de su buen hacer en el campo de las Letras.

 

No he querido desvelar los contenidos del libro. Eso se lo dejo a los futuros lectores. Diré tan sólo que su lectura no dejará indiferente a nadie. El libro no lo pretende. No hay una sola concesión a nada ni a nadie. Solo, tal vez, al amor que Josefa siente por sus hijos, por su familia. El libro viene acompañado de unas fotografías en blanco y negro que constituyen una especie de álbum de recuerdos, a través de ellas podemos ver la evolución del rostro de Pepi. Esos momentos de felicidad de los que también gozó, porque la esperanza, la ilusión ante el porvenir es quizás lo que nos permite sentirnos y ser personas.

 

 

Antes de acabar quiero dar mi enhorabuena a Pepi, porque ha visto reflejada su historia de una manera tan bella y emotiva y, cómo no, a María Jesús que ha sabido novelar la historia de Pepi y hacer con ella un interesante libro, un dramático  relato unas veces, y otras una epopeya por la supervivencia. Seguro que gustará a quien lo lea.

Quiero acabar con el poema que cierra el libro y que sin duda es una invitación a la esperanza como podrán comprobar. (pág. 177 y 178).

Temo salir a la mar.

Las borrascas me dan miedo…

Mi velero no podría

soportar otro aguacero.

El casco tiene dañado

por la tormenta pasada…

El mástil no está derecho

y las velas tiene ajadas…

¡Barcos que la mar cruzáis!

Decidle que nada tema…

Que confíe en esa mar

que siempre no es traicionera.

Que se deje seducir

por el vaivén de las olas,

y deje a la espuma blanca,

que le salpique en la proa.

Que si vuelve el huracán

y un nuevo peligro acecha,

no le importe navegar,

que bien merece la pena.

 

  Muchas gracias.


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